Spotify escribe el futuro de la industria musical
La música es una de esas industrias que siempre está en crisis. Pertenece al mismo club que el cine, los libros y el periodismo, a los que Internet ha dejado heridos de muerte, pero que por su importancia entre la sociedad es imposible que desaparezcan. El problema es alcanzar un modelo económico que rentabilice la demanda de los consumidores y las posibilidades de acceso gratuito que da la red.
Spotify es desde hace varios años uno de los máximos exponentes de cómo vender música en Internet. Muchos diréis, sí, pero es que Spotify en realidad no vende música, la ofrece gratis. Sí y no, porque además de los 15 millones de usuarios que no pagan, existe otra cuenta premium que ya posee 5 millones de registrados. Pero sus responsables quieren más, y por eso acaban de mejorar las opciones y funciones de su web para seguir mostrando que el suyo es un modelo viable.
En primer lugar, destaca su giro hacia el mundo de las redes sociales. No se trata de una medida completamente nueva porque ya se podía, por ejemplo, consultar las listas de reproducción de nuestros amigos. Ahora se da un paso más allá al incluir en esa cadena a los propios artistas y grupos que crean la música. Así podremos saber qué música está escuchando Jack White o qué lista de reproducción ha hecho Jónsi, por ejemplo. Además, con el nuevo servicio también se notificará directamente en el momento en el que alguno de los músicos a los que seguimos publique un nuevo álbum o sencillo.
El otro punto que Spotify ha renovado es el referido a su catalogo musical. Muchos usuarios criticaban las dificultades para navegar por él y encontrar la canción deseada. A través de un sistema de recomendaciones basado no únicamente en nuestros gustos sino también en los de nuestros amigos, esperan satisfacer los gustos de los usuarios.
La apuesta de Spotify por potenciar la interactividad entre usuarios y el acercamiento con los artistas llega antes del lanzamiento de Mega, el nuevo proyecto de Kim Dotcom, que también ha anunciado que este será precisamente una de las principales características de su portal de descargas. ¿Es este el futuro rentable que tanto ansía hallar la música? Quizá sí, quizá no. O quizá es hora de abandonar el futuro y afirmar que este modelo es ya el único presente de la industria.




