Como ocurre desde hace más de 20 años, al comenzar las competiciones locales y europeas EA lanza al mercado un nuevo título de su saga FIFA. En esta ocasión, con FIFA 15, la compañía da un pasito más en busca de un realismo y una naturalidad que se ha convertido en una de sus grandes obsesiones.
Año tras año, progresivamente, sin romper radicalmente con el concepto que tan grande ha hecho a la franquicia y que tan rentable es, EA evoluciona su producto para intentar ofrecer un juego que destile fútbol y realismo por todos los poros.
Fiel a su filosofía, esta temporada se ha prestado de nuevo especial atención al esférico, protagonista absoluto del deporte rey. Fruto de esa dedicación disfrutaremos de movimientos del balón más realistas así como de un comportamiento más dinámico y preciso, tanto en regates, pases o disparos, y por tanto de un ritmo más rápido del juego. Gracias a esto podremos diseñar jugadas más veloces y peligrosas, especialmente por parte de los jugadores de más calidad, que se convierten en auténticos killers en FIFA 15.
Respecto al comportamiento de los futbolistas se ha mejorado el contacto entre ellos por la lucha por el balón y también se han incorporado reacciones emocionales.
De forma paralela se ha evolucionado su inteligencia, por lo que veremos movimientos más prácticos y orgánicos tanto en defensa como en ataque, de tal forma que responderán de modo más coherente, en la medida de lo posible, a los intereses del momento. En este sentido, para lo bueno y para lo malo, han prestado una mayor atención a los porteros, mucho más realistas a la hora de recular, salir para despejar balones o para cubrir huecos en un uno contra uno.
Sutiles modificaciones que, una vez adaptados a las mecánicas de juego, habilidades y controles, nos permitirán gozar y mucho de un juego futbolístico en el que no faltarán los goles, que serán cantados por nuevamente por Manolo Lama y Paco González, y con el micrófono a pie de campo de Antoñito Ruiz.
A esto habría que añadir los habituales ingredientes FIFA: multitud de animaciones, decenas de países en los que escoger equipo, música variada y pegadiza, Ultimate Team, cuidados gráficos en todos los aspectos (a estas alturas lo contrario sería una aberración), cánticos de las aficiones (algunas personalizadas para cada club), mimo por los gestos y rostros de los jugadores…
Por supuesto tampoco faltarán decenas de opciones para exprimir el título una y otra vez, tanto online como offline. Un simple cambio de nivel de dificultad (hay 6 para poder ponerse a prueba), ganar torneos con los equipos más humildes del mundo, empezar como una joven promesa y llegar a ser una leyenda a base de habilidad y trofeos, competir con jugadores de cualquier punto del planeta, cooperar con amigos, configurar campeonatos a nuestro antojo… Son multitud los acicates y motivaciones para sacarle muchísimo jugo a FIFA 15, que lo tiene.
Evidentemente no todo será jugar, pues podremos elegir como otros años un modo mánager en el que seleccionar alineación y tácticas, vigilar los presupuestos, comprar y vender jugadores, pedir fondos, etc. Una vertiente más estratégica y pausada que ofrece una interesante alternativa a la rapidez que caracteriza los intensos encuentros.
En resumen, un producto notable si se analiza sin tener en cuenta sus anteriores ediciones, pues ofrece elementos más que de sobra para entretener a cualquier aficionado al fútbol. La pregunta, constantemente realizada ante cualquier lanzamiento de FIFA, es si merece invertir nuevamente si se cuenta con el juego del año anterior. Los seguidores más fervientes de la franquicia no tendrán dudas, pero aquellos que no lo sean les recomendamos que estudien dos veces ese gasto, quizás tengan alternativas más satisfactorias, el producto no cambia tanto en el fondo de año en año.







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