El mundo contra Uber
Quizá muchos de vosotros aún ni sepáis qué es esto, lo que no quita que Uber ya sea el enemigo público numero uno de muchas administraciones. Las últimas en empuñar el hacha de guerra han sido las de Bruselas y Barcelona. Lo hacen por presión del gremio de los taxistas, todavía demasiado poderos en nuestra sociedad.
¿Pero qué es Uber? Es una aplicación que, según sus creadores, se basa en compartir coches en centros urbanos, en poner en contacto a personas con coche propio y a otras desconocidas que quieren llevar a algún lado. Los más críticos aseguran que no se trata realmente de compartir el transporte, sino que es una especie de chóferes individuales a los que Uber les busca clientes. El pago lo determina la app, que se queda con el 20% en forma de comisión.
Su funcionamiento es muy sencillo, uno se la baja, se registra con su nombre, cuenta corriente y demás, y busca el coche más cercano disponible. Los taxistas se ven amenazados por ella, ven la posibilidad de que la gente se mueva por la ciudad de forma más barata y espontánea.
En Cataluña no han esperado a que se implante para plantarle cara. La Generalitat ha abierto expediente administrativo a la compañía propietaria de la app, a pesar de que esta en España apenas tiene presencia. De hecho, solo las personas que han utilizado el servicio en el extranjero pueden hacerlo ahora en nuestro país. De ahí que la oferta de coches para compartir sea prácticamente nula.
Este no es el primer encontronazo de Uber con la legislación. Hace apenas dos semanas, en Bruselas se prohibía su utilización. Todo aquel que la use se arriesga a ser multado hasta con diez mil euros. También en París ha creado problemas, donde se han registrado ataques violentos de taxistas a usuarios de la aplicación.
No obstante, esto no ha impedido que Uber, que nació como una simple idea en Estados Unidos, funcione con normalidad en 35 países y con un notable éxito entre sus poblaciones. ¿Creéis que la aplicación acabará asentándose en España? Yo soy de los que cree que, de una forma u otra, la tecnología se acaba abriendo paso.
Imagen: Joakim Formo/Flickr (cc)






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